Ella se buscaba.
Se buscaba entre las ramas,
entre los susurros
y las caricias de los árboles.
Con una brújula rota
y una sonrisa a medias.Sin un mapa dibujado
ni trozos de pan en el camino.
Intentando orientarse,
mirando de no tropezar,
tripulando pesadillas,
y nadando a contracorriente.
Pero la luna la volvía a atrapar
y en su red la secuestraba.
Víctima de la noche
y del abismo del vacío.
Entonces ella pensaba
y se daba cuenta de que
cuanto más se buscase
más lejos se hallaría.
